Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que las condiciones laborales deficientes, particularmente aquellas asociadas a factores psicosociales, están teniendo un impacto significativo tanto en la salud de los trabajadores como en la economía global, al evidenciar que el diseño y la gestión del trabajo se han convertido en elementos centrales para la seguridad y el bienestar laboral.
El documento señala que “cada año se registran aproximadamente 840.000 muertes vinculadas a riesgos psicosociales en el trabajo”, una cifra que pone de relieve la magnitud del problema y que incluye factores como el estrés crónico, la sobrecarga laboral y la inseguridad en el empleo, los cuales afectan de manera directa la salud física y mental de las personas trabajadoras.
Condiciones laborales y efectos en la salud
El informe describe cómo las altas exigencias laborales, combinadas con jornadas prolongadas y entornos inestables, generan impactos acumulativos que deterioran la calidad de vida, al advertir que “un trabajo mal diseñado o mal gestionado puede provocar daños significativos en la salud”, lo que a su vez repercute en la capacidad productiva y en los sistemas de protección social.
En esa línea, la OIT subraya que los riesgos psicosociales no solo afectan a nivel individual, sino que también tienen consecuencias económicas, ya que inciden en el ausentismo, la rotación laboral y la disminución del rendimiento, configurando un escenario donde la falta de condiciones adecuadas de trabajo se traduce en costos para las empresas y las economías nacionales.
El organismo también destaca la necesidad de abordar estos desafíos desde una perspectiva integral, promoviendo entornos laborales más seguros y sostenibles, al señalar que “la prevención de los riesgos psicosociales debe formar parte de las estrategias de seguridad y salud en el trabajo”, lo que implica revisar las prácticas organizacionales y fortalecer los marcos normativos.


