Trabajo doméstico: el 83 % sigue en la informalidad y los salarios pierden terreno

Quince años después de la adopción del Convenio 189 de la OIT, 66,5 millones de personas trabajadoras domésticas continúan en la informalidad. Un nuevo informe advierte que sus salarios equivalen, en promedio, al 53,3 % de los ingresos mensuales de otros asalariados y que las mujeres enfrentan las mayores desventajas.

Más de ocho de cada diez personas trabajadoras domésticas del mundo siguen sin una protección laboral y social efectiva. Según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 83,1 % del sector trabaja en la informalidad, una proporción que alcanza a 66,5 millones de personas en 2025. Aunque la informalidad disminuyó o se mantuvo estable en 91 de los 140 países con datos comparables, el aumento de la cantidad de trabajadores en países donde estas condiciones persisten mantiene elevado el total mundial.

El estudio La situación del trabajo doméstico en 2025: 15 años después del Convenio núm. 189 estima que 80 millones de personas de 15 años o más trabajan en el sector, frente a 75,6 millones en 2019. Sin embargo, el crecimiento del número de trabajadores no se tradujo en una mejora equivalente de sus condiciones: las personas trabajadoras domésticas perciben, en promedio, el 53,3 % del salario mensual de los demás asalariados. En el caso de quienes trabajan en la informalidad, la proporción cae al 48,7 %.

Trabajo doméstico: brecha salarial y jornadas que superan las 49 horas

La desigualdad afecta especialmente a las mujeres, que representan el 77,2 % del sector. Según la OIT, sus ingresos mensuales equivalen al 48 % del salario medio de los demás asalariados, frente al 65,8 % en el caso de los hombres que realizan trabajo doméstico. La brecha relativa también se amplió respecto de 2019: aunque los salarios pudieron aumentar en distintos países, lo hicieron a un ritmo inferior al de otros trabajadores.

Las jornadas extensas constituyen otro problema: el 35,2 % de las personas trabajadoras domésticas trabaja al menos 49 horas semanales y el 14,6 % alcanza las 60 horas o más. Al mismo tiempo, otras enfrentan jornadas muy reducidas, una situación que puede reflejar subempleo o la necesidad de repartir el trabajo entre varios hogares. Las diferencias regionales también son marcadas: África registra una informalidad del 93,3 %, mientras que en los Estados árabes la situación es prácticamente universal.

 

Patrick Belser, jefe del departamento de trabajo informal de la OIT, reconoció los avances, pero advirtió que «con más de 66 millones de personas trabajadoras domésticas que siguen teniendo un empleo informal y unos salarios cada vez más rezagados respecto de los demás asalariados, queda mucho por hacer». El organismo reclama aplicar de manera efectiva el Convenio 189, con medidas de formalización, salarios mínimos, protección social, límites al tiempo de trabajo y mayor cumplimiento de la legislación.

Quince años después de la adopción del Convenio 189, el informe vuelve a poner en evidencia la distancia entre reconocer el valor social de los cuidados y garantizar derechos a quienes los realizan. La informalidad en el trabajo doméstico sigue siendo el principal obstáculo para acceder a salarios justos, seguridad social y condiciones laborales dignas. Para la OIT, reducir esa brecha exige convertir los compromisos normativos en mecanismos efectivos de protección y cumplimiento.

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