Los gobiernos, empleadores y trabajadores reunidos en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acordaron reforzar la prevención de riesgos laborales en el comercio minorista ante el avance de la digitalización y la inteligencia artificial. Las conclusiones, adoptadas en Ginebra durante una reunión técnica realizada del 28 de septiembre al 2 de octubre de 2026, establecen que los trabajadores deben ser consultados de forma temprana y efectiva cuando los cambios tecnológicos puedan afectar su seguridad y salud.
La delegación de trabajadores, encabezada por UNI Global Union, destacó la necesidad de intervenir en las decisiones sobre la incorporación de estas herramientas. «La automatización, la inteligencia artificial y la gestión algorítmica están influyendo en la forma en que nuestros afiliados realizan su trabajo cada día», afirmó David Bliss, portavoz de los trabajadores y representante de la Asociación de Empleados del Comercio, la Distribución y Sectores Afines de Australia. El dirigente reclamó más consultas y negociación colectiva para que los empleados tengan voz en esos cambios.
Inteligencia artificial en el comercio minorista: riesgos que deben evaluarse
El apartado 15 de las conclusiones establece que «las repercusiones de las tecnologías digitales en materia de seguridad y salud en el trabajo deben evaluarse y gestionarse en relación con su diseño, implantación y uso, teniendo en cuenta tanto los posibles beneficios como los riesgos». Según UNI Global Union, el texto constituye un precedente relevante para aplicar el Convenio 155 de la OIT sobre seguridad y salud en el trabajo a la introducción de tecnologías digitales. Esa interpretación, sin embargo, no equivale a la adopción de una nueva norma vinculante específica sobre inteligencia artificial.
El documento advierte sobre los riesgos psicosociales asociados con la intensidad del trabajo, los horarios, los sistemas automatizados y la conectividad. En el apartado 15 de las conclusiones se establece que «las repercusiones de las tecnologías digitales en materia de seguridad y salud en el trabajo deben evaluarse y gestionarse en relación con su diseño, implantación y uso, teniendo en cuenta tanto los posibles beneficios como los riesgos». Entre las preocupaciones identificadas figuran la vigilancia, la privacidad, la protección de datos, los posibles sesgos de los sistemas automatizados y la necesidad de intervención humana para revisar decisiones.
La reunión incluyó otras prioridades, como la violencia y el acoso en el lugar de trabajo, incluso por parte de clientes, y los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos. También se planteó reforzar la inspección laboral, mejorar los datos sobre seguridad y salud y ampliar la protección social. En materia de prevención, el documento destaca la importancia de considerar las particularidades de la fuerza laboral: las conclusiones señalan que, dado que las mujeres representan una parte importante del empleo en el comercio minorista, las políticas de seguridad y salud y las evaluaciones de riesgos «deberían tener en cuenta una perspectiva de género».
Para Mathias Bolton, responsable de Comercio de UNI Global Union, el problema es que «la inteligencia artificial y los algoritmos establecen los horarios, la dotación de personal y el ritmo de trabajo, a menudo sin que los trabajadores —que son quienes sufren las consecuencias— tengan voz ni voto». El sindicato anticipó que utilizará las conclusiones en negociaciones y diálogos con gobiernos y empleadores. El alcance de estos acuerdos dependerá ahora de cómo se traduzcan en medidas concretas en los lugares de trabajo, donde la inteligencia artificial en el comercio minorista ya plantea desafíos sobre organización, control y condiciones laborales.


