La muerte de Efraín Otero, capitán de un remolcador del Canal de Panamá, volvió a poner en el centro de la discusión las condiciones de trabajo y los riesgos de fatiga en una de las principales rutas del comercio mundial. El trabajador falleció el 30 de septiembre mientras cumplía funciones a bordo del Cerro Santiago, durante el tránsito de un buque de gran porte por el lago Gatún. Según la organización sindical International Organization of Masters, Mates & Pilots (IOMMP), Otero realizaba horas extra obligatorias durante su sexta guardia nocturna consecutiva.
Las primeras indicaciones apuntaron a un posible accidente cerebrovascular, pero la causa de la muerte no está confirmada. La Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) pidió una investigación independiente, transparente y exhaustiva para esclarecer lo ocurrido y determinar si la fatiga laboral pudo haber influido. La Autoridad del Canal de Panamá (ACP), por su parte, confirmó el fallecimiento y expresó sus condolencias, aunque inicialmente no informó detalles sobre las circunstancias.
En ese sentido, la IOMMP reclamó a la Autoridad del Canal de Panamá que limite la cantidad de jornadas consecutivas, garantice períodos efectivos de descanso y disponga de personal suficiente para realizar las tareas de manera segura. La ITF también exigió revisar las horas de trabajo, los esquemas de guardias y las dotaciones, con participación de los sindicatos y publicación de los resultados de la investigación.

Los sindicatos alertan sobre el descanso insuficiente y la seguridad operativa
En una carta fechada el 8 de octubre, IOMMP sostuvo que el caso expone problemas que los trabajadores y sus representantes vienen denunciando desde hace años. Según la organización, los capitanes de remolcadores deben permanecer al mando durante maniobras exigentes, en las que asisten a grandes buques y disponen de escaso margen para corregir errores. En particular, cuestionó que los trabajadores no contarían con los períodos mínimos de descanso establecidos por las normas internacionales y la legislación panameña.
La organización advirtió que estas condiciones no solo afectan la salud de las tripulaciones, sino que también pueden comprometer la seguridad de las operaciones. Los remolcadores cumplen una función clave al posicionar y asistir a los buques durante su paso por las esclusas, especialmente en los tránsitos de embarcaciones de la clase Neopanamax. En ese contexto, la fatiga puede convertirse en un factor de riesgo para los trabajadores, las embarcaciones y la infraestructura del canal.
Los reclamos sindicales ponen sobre la mesa una pregunta que las autoridades deberán responder: qué controles existen para evitar que la fatiga y la falta de descanso pongan en riesgo a quienes sostienen diariamente el funcionamiento del Canal de Panamá.

