Paraguay dispone de condiciones favorables para avanzar hacia una transición justa que combine sostenibilidad ambiental, crecimiento económico y trabajo decente, según un informe técnico publicado por la Oficina de la OIT para el Cono Sur de América Latina. El estudio, titulado Reflexiones sobre una transición justa y medioambientalmente sostenible en el mercado laboral de Paraguay, sostiene que el país posee un marco de políticas públicas que puede facilitar este proceso, aunque también identifica desafíos institucionales y laborales que deberán ser abordados.
De acuerdo con el informe, Paraguay cuenta con instrumentos como el Plan Nacional de Desarrollo, el Plan Nacional de Empleo, la Política Ambiental Nacional, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático y la Política Energética Nacional, que incorporan objetivos vinculados a la sostenibilidad ambiental, la inclusión social y el desarrollo productivo. Sin embargo, el organismo advierte que persisten obstáculos como la elevada informalidad laboral, la necesidad de fortalecer la coordinación entre instituciones, ampliar la inversión pública y privada, desarrollar nuevas capacidades técnicas y consolidar mecanismos de diálogo social.
El informe destaca cuatro sectores estratégicos para generar empleo verde
La publicación identifica a la industria de la madera y la gestión forestal sostenible, las energías renovables, la gestión de residuos y el reciclaje, y el transporte sostenible como los sectores con mayor potencial para impulsar una transición justa en Paraguay. Según el documento, estas actividades podrían «contribuir a diversificar la economía, promover la formalización del empleo, mejorar la competitividad y reducir la degradación ambiental«, siempre que estén acompañadas por políticas de empleo, formación profesional, protección social y diálogo social.
El informe también recoge experiencias desarrolladas en Argentina, Chile y Colombia, señalando que las transiciones exitosas requieren una coordinación estrecha entre gobiernos, organizaciones de trabajadores y empleadores, el sector académico y otros actores sociales. Entre las buenas prácticas identificadas se destacan la gobernanza tripartita, la planificación sectorial, la certificación de competencias laborales y la movilización de recursos para acompañar la transformación productiva.
Finalmente, la OIT recomienda avanzar con una hoja de ruta nacional para la transición justa, fortalecer el marco normativo e institucional, ampliar el diálogo social y anticipar la demanda de nuevas habilidades laborales. Asimismo, propone promover la formalización del empleo verde, generar incentivos para empresas sostenibles, movilizar recursos públicos y privados y reforzar los servicios de desarrollo empresarial orientados a la sostenibilidad.


