El despido de cerca de mil trabajadores por parte del banco Itaú generó una fuerte reacción sindical en Brasil y América Latina. La medida, justificada por la entidad como resultado de una supuesta baja productividad en el teletrabajo, fue cuestionada por el Sindicato de los Trabajadores Bancarios de São Paulo, Osasco y Región, con el respaldo de UNI Américas.
Las organizaciones denunciaron la falta de diálogo previo y alertaron sobre el impacto que tiene la vigilancia digital en la salud mental y las condiciones laborales.
Según el sindicato, los despidos se realizaron sin advertencias ni retroalimentación, a pesar de que el banco monitoreó durante seis meses la actividad de los empleados. “No es razonable utilizar mecanismos de control y vigilancia para justificar despidos masivos”, afirmó Neiva Ribeiro, presidenta del espacio, quien también advirtió que estas prácticas pueden generar presión excesiva y entornos laborales opresivos.
Vigilancia digital y ausencia de negociación colectiva
La entidad gremial también cuestionó que, si existía un sistema de evaluación del rendimiento, no se haya comunicado previamente a los trabajadores afectados.
En ese sentido, el comunicado publicado por la UNI Global Union denuncia que el Código de Ética y Conducta de Itaú establece principios como el respeto y la confianza, pero la decisión contradice estos compromisos, así como las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que promueve el diálogo social como herramienta para abordar situaciones que afectan el empleo.
Marcio Monzane, secretario regional de UNI Américas, señaló que “un banco que obtuvo 22.600 millones de reales de beneficio en el primer semestre de 2025 no puede alegar una supuesta baja productividad para justificar mil despidos”.

