Cobertura Especial desde Ginebra – La 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo concluyó en Ginebra dejando una señal clara sobre los desafíos que enfrenta el mundo del trabajo en el siglo XXI. Durante dos semanas, gobiernos, empleadores y trabajadores debatieron sobre los efectos de la digitalización, el avance de la inteligencia artificial, las nuevas formas de empleo, las tensiones geopolíticas y la vigencia de los derechos laborales en un escenario internacional cada vez más complejo.
El hecho más trascendente fue la adopción de la primera norma internacional destinada a regular el trabajo en plataformas digitales. Tras dos años de negociaciones y extensas discusiones en comisión, la OIT aprobó un Convenio orientado a fortalecer la protección de millones de personas que trabajan mediante aplicaciones y plataformas, incorporando principios vinculados a la libertad sindical, la negociación colectiva, la transparencia algorítmica y la protección frente a nuevas formas de precarización laboral. La recomendación complementaria continuará su tratamiento en futuras Conferencias.

Derechos laborales en un escenario de transformación
La inteligencia artificial ocupó otro de los lugares centrales de la agenda. El informe presentado por el director general de la OIT planteó la necesidad de gobernar las nuevas tecnologías mediante el diálogo social y con participación efectiva de los trabajadores. A lo largo de la Conferencia, organizaciones sindicales advirtieron sobre los riesgos de utilizar la IA para profundizar mecanismos de control, vigilancia o discriminación, al tiempo que reclamaron una regulación que coloque a las personas en el centro de las transformaciones tecnológicas.

Los debates también estuvieron atravesados por discusiones sobre libertad sindical, igualdad de género, trabajo infantil y protección de los derechos fundamentales. La Comisión de Aplicación de Normas examinó situaciones vinculadas a distintos países, entre ellos Argentina, Panamá, Colombia y Uruguay, mientras que diversas organizaciones sindicales denunciaron retrocesos en materia de diálogo social, persecución a dirigentes y debilitamiento de instituciones laborales. Paralelamente, la campaña global contra el trabajo infantil volvió a alertar que 138 millones de niños y niñas continúan afectados por esta problemática en todo el mundo.

Los conflictos internacionales, las crisis humanitarias, el impacto del cambio climático sobre el empleo y las disputas en torno a la regulación de las plataformas digitales estuvieron presentes en numerosas intervenciones. En ese contexto, la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo dejó una conclusión compartida por gran parte de sus participantes: el futuro del trabajo no está determinado únicamente por la tecnología, sino por las decisiones políticas, sociales e institucionales que adopten gobiernos, empleadores y trabajadores para garantizar derechos, democracia y justicia social en los próximos años.

