El pasado 26 de agosto, Asunción fue sede del Foro Internacional de Salud “Por el derecho a la salud pública: trabajo decente y servicios públicos de calidad”, organizado por la Asociación Paraguaya de Enfermería (APE) junto a la Internacional de Servicios Públicos (ISP), en el marco del proyecto Union to Union.
El encuentro reunió a referentes sindicales y especialistas de América Latina para debatir sobre el impacto de la privatización en los sistemas sanitarios y reivindicar el trabajo decente como eje de transformación.
Durante el panel inicial, Mirna Gallardo, presidenta de la APE, denunció la sobrecarga laboral, la tercerización y la falta de reconocimiento profesional que enfrentan las enfermeras en Paraguay: “Ya no aceptamos la invisibilización histórica ni la precarización estructural”.
Privatización, precarización y el rol estratégico de la enfermería
Pedro Villardi, responsable regional de salud en la ISP, advirtió que “las multinacionales han extendido sus tentáculos en nuestros países, generando dependencia de lógicas de mercado y debilitando la capacidad de los Estados para garantizar equidad”.
La exministra chilena María Fernanda Villegas agregó que cada proceso privatizador “se traduce en fragmentación de la atención, pérdida de estabilidad laboral y un despojo silencioso de derechos conquistados”.
Desde Honduras, Miguel Mejía (SITRAMEDHYS) relató cómo la negociación colectiva ha sido clave para enfrentar la precarización, mientras que María Fernanda Boriotti (FESPROSA, Argentina) denunció el desfinanciamiento del sistema bajo el gobierno de Javier Milei y el cierre de hospitales emblemáticos.
El exministro paraguayo Edgard Giménez remarcó la urgencia de fortalecer la atención primaria y familiar, y propuso reformas fiscales que aseguren financiamiento sostenible. En ese sentido, Nayareth Quevedo, secretaria subregional de la ISP Cono Sur, señaló que “allí donde se impone la agenda de la privatización, lo que retrocede no es solo la capacidad de los Estados para garantizar salud, educación o seguridad social, sino también la esperanza de millones de personas”.

