La Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó un nuevo análisis sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y las competencias laborales. Basado en millones de vacantes de trabajo publicadas en Brasil, Egipto, Jordania, Marruecos, Sudáfrica, Emiratos Árabes Unidos y Uruguay, el informe concluye que, más que conocimientos especializados en inteligencia artificial, los empleadores continúan demandando perfiles que combinen competencias cognitivas, socioemocionales y técnicas.
Según el documento, «las competencias socioemocionales y cognitivas figuran entre las capacidades solicitadas con mayor regularidad» y los empleadores buscan trabajadores con perfiles integrales que combinen habilidades como la comunicación, el trabajo en equipo, el pensamiento analítico y conocimientos técnicos. La OIT agrega que estos perfiles «ofrecen salarios más elevados y mejores condiciones de trabajo, incluidas oportunidades de desarrollo profesional y entornos de trabajo colaborativos».
La inteligencia artificial transforma el trabajo, pero no reemplaza las competencias esenciales
El informe señala que la demanda de competencias específicas en inteligencia artificial continúa siendo reducida. En países como Brasil, Egipto, Jordania y Emiratos Árabes Unidos representan alrededor del 1 % de las habilidades requeridas en las ofertas laborales analizadas, mientras que en Marruecos, Sudáfrica y Uruguay la proporción es aún menor. Para la OIT, esto refleja que la mayoría de los trabajadores utilizarán herramientas de inteligencia artificial, pero no serán quienes las desarrollen.
En ese sentido, la organización sostiene que «el principal desafío no consiste tanto en invertir en conocimientos especializados en IA como en garantizar que el conjunto de la fuerza de trabajo pueda trabajar eficazmente junto a ella». Además, destaca que competencias como el pensamiento crítico permiten evaluar y adaptar los contenidos generados por estas herramientas, mientras que los conocimientos técnicos propios de cada profesión complementan ese proceso.
El informe también sostiene que las políticas públicas deben promover el desarrollo de competencias a lo largo de toda la vida laboral y «reconocer, valorar y recompensar mejor las competencias que los trabajadores ya poseen», acompañando ese proceso con la creación de empleos de calidad y condiciones de trabajo decentes.


