En el marco de la 114° Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), realizada en Ginebra, Suiza, Mundo Gremial entrevistó en exclusiva a Avital Shapira Shabirow, directora de Relaciones Internacionales de la Confederación General de Trabajadores de Israel (Histadrut), una de las figuras más influyentes del sindicalismo israelí en el escenario internacional.
Especialista en relaciones laborales internacionales, promotora de la igualdad de género y reconocida por su trabajo en favor de la cooperación sindical entre israelíes y palestinos, Shapira Shabirow participó de los debates de la Conferencia representando a los trabajadores de Israel en un contexto marcado por las consecuencias del conflicto iniciado tras los ataques terroristas perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023.

Avital Shapira Shabirow en la OIT 2026
Durante su intervención en la OIT, la dirigente sindical reafirmó una posición que viene sosteniendo desde hace años: «Apoyamos la vuelta de los trabajadores palestinos al mercado laboral de Israel porque esos trabajadores son el puente para la paz. Estamos comprometidos con proteger los derechos y garantizar que reciban los beneficios que se les deben».
También dejó un mensaje dirigido al movimiento sindical internacional: «No nos dividan; recuerden el mensaje: las guerras dividen, los sindicatos unen. Vayamos con la paz, vayamos con la esperanza, vayamos juntos».
En esta entrevista, la dirigente analiza el presente de la relación entre la Histadrut y la central palestina PGFTU, el papel de los trabajadores palestinos en la construcción de una paz duradera, los desafíos que deja la guerra, la reconstrucción del tejido social y las prioridades que enfrenta el sindicalismo global en materia de igualdad de género y derechos laborales.
—Has dedicado parte de tu trayectoria a promover el diálogo y la cooperación entre organizaciones sindicales israelíes y palestinas. ¿Qué aprendizaje dejó esa experiencia en este contexto que estamos viviendo?
—En primer lugar, personalmente me afilié al sindicato porque quería construir la paz. Esa era mi ideología. Y tuve el privilegio de lograrlo, de hecho, hasta el 7 de octubre.
La relación que teníamos con los trabajadores palestinos se reflejaba tanto en un acuerdo único, mediante el cual les transferíamos el 50% de las cuotas sindicales correspondientes a los palestinos que trabajaban en Israel, como también en programas de capacitación profesional y en la cooperación en general.

Esto era con los sindicatos palestinos, pero también trabajábamos muy duro para proteger los derechos de los trabajadores palestinos que solían trabajar en el mercado laboral israelí, principalmente en la construcción y en los hoteles. Había algunos otros sectores, pero el principal era la construcción.
Por lo tanto, hicimos muchas cosas para garantizar su salud y seguridad, y para que conocieran sus derechos en relación con los sistemas de pensiones, los convenios colectivos y todos los beneficios a los que tenían derecho. Pero, nuevamente, quisiera enfatizar esto: se trata tanto de los sindicatos como de los trabajadores.
—En la sesión plenaria, en su discurso, sostuvo que los trabajadores palestinos son «el puente para la paz». ¿Qué significado tiene esta definición en el acceso al empleo y la protección de los derechos laborales tanto para israelíes como para palestinos?
—Hay varias cuestiones. En primer lugar, ¿por qué el trabajo es un puente hacia la paz? Es muy simple. Cuando israelíes y palestinos trabajan en el mismo lugar, se generan vínculos de amistad y confianza. Y cuando confiás en tus colegas, y confiás en las comunidades de las que esos colegas provienen, no puede haber guerra; puede haber paz.

Ahora bien, respecto de cómo podemos garantizar esto, es muy sencillo. Todos los trabajadores en Israel, independientemente de su origen étnico, están protegidos por la legislación laboral israelí y por los convenios colectivos, ya que estos cuentan con órdenes de extensión que amplían su aplicación.
Por lo tanto, no importa si sos palestino, argentino o israelí. No importa. Y, por cierto, un israelí puede ser judío o no judío. Es importante saberlo.
—Durante un tiempo existió una relación de cooperación entre la central sindical palestina, los trabajadores palestinos y la Histadrut. ¿Cómo es hoy ese vínculo? ¿En qué situación se encuentra?
—Lamentablemente, después del 7 de octubre, al principio hubo una negación de la masacre que ocurrió. Por ese motivo, decidimos congelar las relaciones. Sin embargo, hemos hecho reiterados llamados para reanudar la relación entre la Histadrut y la PGFTU. Hemos estado haciendo este llamado durante los últimos dos años y medio. Y ahora la iniciativa está del lado palestino.

—La Histadrut ha impulsado programas de formación profesional para palestinos. ¿Qué resultados han observado a partir de esa experiencia? ¿Qué enseñanzas les dejaron para otros proyectos de cooperación?
—En primer lugar, en el sector de la construcción les brindamos capacitación profesional en dos áreas diferentes. La primera era capacitación en salud y seguridad laboral. Porque en la construcción, si no se cumplen las leyes y las normas de seguridad, uno puede morir. Por eso construimos un sitio especial de capacitación para trabajadores palestinos y les ofrecimos formación profesional en árabe.
Ahora bien, todo lo que hacemos para los palestinos —ya sea un sitio web, material escrito o capacitación profesional, incluida la que se realiza en ese centro de formación para la construcción— se ofrece en árabe, porque nos basamos exclusivamente en su lengua materna. No en hebreo ni en inglés. Todo en árabe.

La otra parte de la capacitación profesional está relacionada con sus derechos. Les damos charlas en árabe, con espacios de preguntas y respuestas, sobre las pensiones y sobre todos los derechos y beneficios que les corresponden.
Pero quiero mencionar otro mecanismo de apoyo a los palestinos: una comisión de reclamos. Ellos pueden acudir al tribunal laboral, pero eso lleva tiempo y además deben pagar las costas judiciales. Por eso decimos que no es necesario. Les ofrecemos asesoramiento jurídico gratuito, porque contamos con abogados árabes, y celebramos reuniones con representantes de los empleadores.
Las decisiones de la comisión de reclamos tienen el mismo valor que una sentencia judicial. Esto fue establecido anteriormente por el Tribunal Nacional del Trabajo de Israel, y por eso hoy no es necesario acudir a los tribunales. Para eso existe la comisión de reclamos.
—A lo largo de su carrera ha promovido la igualdad de género y la participación de las mujeres en movimientos sindicales internacionales. ¿Qué avances observan en esta materia y cuáles deben ser las prioridades de la OIT y de las organizaciones sindicales en los próximos años?
—Sí, he estado involucrada en este tema. Represento a la Histadrut en muchos órganos de gobierno del movimiento sindical internacional, ya sea en la ITUC, la ITUC-AP, así como en varias federaciones sindicales globales, como la IUF, UNI, UNI Europa, la BWI y la ITF.
Y siempre insisto en participar en los comités de mujeres, porque sé, como mujer, lo difícil que es, en primer lugar, ser mujer en el mercado laboral, pero también ser mujer dentro del movimiento sindical. Ahora la situación es mejor, está mejorando, pero durante muchos años tuve que luchar para sentirme tratada en igualdad de condiciones.

Y, por supuesto, creo que toda mujer joven debería recibir los conocimientos y adquirir las herramientas necesarias para fortalecer su posición como mujer; una mujer que además debe conciliar la vida familiar —porque yo también tengo una familia— con su carrera profesional. Es un desafío enorme y muy difícil.
En cuanto a la OIT, justamente en este momento estamos hablando de la importancia de visibilizar las necesidades de las mujeres. En primer lugar, la igualdad y la reducción de la brecha salarial. Pero también estamos hablando del nuevo mundo del trabajo, es decir, la digitalización y la inteligencia artificial. Por ejemplo, no sé cómo funciona en español, pero en mi idioma, el hebreo, existen formas femeninas y masculinas. Y los algoritmos, cuando uno los analiza, suelen mostrar una mayor predominancia y preferencia por los hombres. Eso es algo que debe ser abordado.
Por eso las mujeres deben formar parte de los equipos de negociación y también de quienes diseñan los convenios colectivos. Porque cuando una está presente, puede influir en las decisiones y asegurarse de que se contemplen todas las cuestiones que acabo de mencionar.
—En la cuestión del desplazamiento y la reconstrucción del tejido social a partir de lo que está pasando con la guerra en Gaza y en Cisjordania, ¿cuál considera que debe ser el rol de las organizaciones sindicales en ese proceso?
—Sobre el futuro de Gaza, la Histadrut, como dije en la sesión plenaria de la OIT, apoya el plan de paz, aunque con ciertas condiciones. Y como mencioné en mi intervención, Hamás militarizado es una organización terrorista. Hamás es perjudicial para el pueblo palestino, punto. Dejando de lado por un momento a Israel —aunque, por supuesto, también es perjudicial para Israel—, Hamás es perjudicial para cualquiera que apoye los valores sindicales, los derechos humanos, los derechos de las mujeres, de las minorías y de la comunidad LGBTI+. No se puede ignorar el sufrimiento que ha impuesto al pueblo palestino, independientemente de Israel. Ya lo hizo en 2007.

Por lo tanto, es necesario desmilitarizar a Hamás, desmilitarizar Gaza, reconstruir Gaza y, por supuesto, llevar adelante reformas en la Autoridad Palestina. Porque, al fin y al cabo, Cisjordania y Gaza deberían constituir una sola entidad dentro de un futuro Estado palestino. Y la Histadrut debe apoyar la solución de dos Estados para dos pueblos. Si todo eso se lleva a cabo, entonces, con el tiempo, Palestina tendrá un Estado palestino independiente.
Esperemos que sea democrático, independiente y construido sobre la base de los derechos humanos, los derechos sindicales y los valores liberales. Pero para llegar a ese objetivo, es necesario cumplir todas estas etapas.
—Con respecto al trauma colectivo y a la convivencia a futuro que ambos sectores están sufriendo esta guerra, ¿en qué van a contribuir? ¿En qué está pensando la Central respecto de la vuelta de los trabajadores que prestan servicio en el ejército y regresan con secuelas de la guerra?
—Por supuesto que existe un trauma. El trauma comenzó el 7 de octubre y luego, naturalmente, la guerra y todo lo que ocurrió generaron traumas adicionales. Hay que recordar, en primer lugar, a los trabajadores sociales. Tenemos un sindicato de trabajadores sociales que forma parte de nuestra confederación.

Y ahora, de hecho, la semana pasada ocurrió algo muy importante: decidimos crear un nuevo sindicato de psicólogos públicos en Israel, que formará parte de la Histadrut. Por supuesto, los psicólogos constituyen otro medio para brindar apoyo.
En primer lugar, es obligación del Estado proporcionar ayuda, tratamiento y apoyo a quienes se vieron afectados por una guerra de estas características, porque estas personas fueron enviadas a la guerra como consecuencia de una decisión gubernamental. Pero también es muy importante brindar apoyo a quienes trabajan en estas profesiones y garantizar que cuenten con todos sus derechos.
Por supuesto, debemos contar con suficiente personal, porque si hay pocos trabajadores sociales la carga de trabajo es muy grande, y cuando la carga es excesiva no se puede brindar el apoyo necesario. Por lo tanto, es fundamental no solo proteger los derechos de quienes asisten a las personas traumatizadas, sino también asegurar que sus condiciones laborales sean dignas y justas. Y, por supuesto, una de las condiciones es aumentar la cantidad de profesionales. Porque cuando hay muchas personas que pueden ayudar, la carga es menor.
—¿Cómo está la relación entre la central y las organizaciones europeas? ¿Cuál es la relación que están teniendo hoy en el debate público respecto de la guerra?
—Nosotros formamos parte de la familia internacional del movimiento sindical. Por supuesto, mantenemos relaciones en el marco del sindicalismo global, tanto a través de las federaciones sindicales internacionales como de la ITUC. Naturalmente, tenemos vínculos más estrechos con algunos socios europeos y con determinados países, y menos cercanos con otros. Pero es una cuestión que depende de ambas partes. No es una política sobre la que yo pueda darle una respuesta general.

En el ámbito de la ITUC colaboramos con todos; cualquiera puede colaborar con nosotros. Estamos totalmente abiertos a la cooperación, y lo mismo ocurre en las federaciones sindicales globales.
Las tensiones que pueda tener el gobierno israelí con la Unión Europea o con cualquier otro actor no son relevantes para nosotros. Quiero decir que nosotros somos independientes; no somos el gobierno de Israel. Eso es muy importante entenderlo.
Tenemos nuestras propias políticas, nuestra propia ideología y nuestras propias acciones concretas. Y, en función de ello, mantenemos una cooperación muy buena y estrecha con los países europeos, ya sea con la Unión Europea en su conjunto o con la mayoría de sus miembros. Si algunas organizaciones o personas de determinados países de la Unión Europea no desean colaborar con nosotros, está bien; respetaremos esa decisión. Pero no es una iniciativa de nuestra parte.
—En relación al Partido Laborista de Israel, ¿Cómo quedó hoy políticamente la organización en términos sociales y respecto de la posición que ha tenido durante el conflicto actual?
—Hay que recordar que, desde hace mucho tiempo, la Histadrut no está integrada únicamente por el Partido Laborista. El Partido Laborista forma parte de la coalición, pero la particularidad de la Histadrut es que en ella están representados casi todos los partidos que integran nuestra coalición interna. Desde la izquierda —incluyendo partidos árabes, Meretz y Avodá— hasta los partidos ultraortodoxos y el Likud.

Pero incluso los representantes del Likud saben que deben acatar las decisiones de la Histadrut, aunque esas decisiones puedan ir en contra del gobierno. Se trata de una coalición muy singular, que por supuesto no existe en el Parlamento israelí.
¿Y por qué lo hacemos? Porque estratégicamente entendemos que, si se cuenta con representación política en todos los partidos, entonces ninguno de ellos —incluido el partido que está en el gobierno— puede perjudicarnos.
Porque tendrían mucho que perder: sus propios representantes dentro de la Histadrut y de sus órganos de conducción quedarían expuestos a cuestionamientos o críticas. Por eso buscamos mantener presencia y vínculos con todas las corrientes políticas representadas en la organización.
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Antes de finalizar la entrevista con Mundo Gremial, Avital Shapira-Shabirow envió un saludo especial al sindicalismo argentino y destacó los vínculos construidos por la Histadrut con distintas organizaciones gremiales del país. En particular, hizo llegar su reconocimiento a los trabajadores y dirigentes de La Bancaria, la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS), la UOCRA y a Patricia Alonso, referente del Sindicato de Panaderos, con quienes mantiene una relación de cooperación y diálogo en el ámbito del movimiento sindical internacional.


