La Fiscalía del Trabajo de Piauí (MPT-PI) recomendó a las empresas constructoras adoptar medidas preventivas frente a las altas temperaturas, las olas de calor y las lluvias intensas. Entre las directrices figuran reorganizar las jornadas para evitar las horas de mayor exposición solar, garantizar descansos en ambientes térmicamente confortables —contabilizados como tiempo efectivo de trabajo— y asegurar el acceso permanente a agua potable, reposición de sales minerales y protección específica.
La recomendación también contempla la suspensión temporal de las obras cuando las condiciones meteorológicas representen un riesgo grave e inminente. María Elena Rego, fiscal laboral y coordinadora regional de la Coordinación Nacional para la Defensa del Entorno Laboral y la Salud de los Trabajadores (Codemat), advirtió que el calor puede provocar deshidratación e insolación, mientras que las lluvias aumentan los peligros en excavaciones, cimentaciones y movimientos de tierra.
Calor extremo: la prevención también exige cambiar la organización del trabajo
«No basta con proporcionar equipos de protección. Es fundamental que las empresas organicen las actividades teniendo en cuenta las condiciones climáticas, garanticen descansos adecuados, acceso permanente al agua y áreas de descanso apropiadas», sostuvo Rego. La fiscal remarcó que la prevención debe incorporarse a la planificación de las obras y no limitarse a la entrega de elementos de seguridad. Sobre la posibilidad de detener las tareas, fue contundente: «Ninguna actividad productiva puede anteponerse a la preservación de la vida».
El problema, sin embargo, no se limita a la construcción. Diego Xavier, coordinador del Observatorio de Clima y Salud de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), señaló en una entrevista con el podcast Repórter SUS, en 2025, que la exposición continua al calor requiere reformular las dinámicas laborales para evitar daños a la salud y una mayor presión sobre el sistema sanitario. «Es inviable que un trabajador camine 30 kilómetros diarios en un camión de basura bajo un calor extremo. No tiene puntos de apoyo para hidratarse», ejemplificó.
La discusión también empieza a trasladarse a la agenda sindical. En septiembre de 2026, la Red Sindical Amazónica (ATUN) incorporó la justicia climática a su planificación para 2026-2027 y planteó la necesidad de incluir cláusulas sobre calor extremo en las negociaciones colectivas. En paralelo, el Plan Climático brasileño prevé acciones para identificar los sectores más expuestos al estrés térmico y desarrollar alertas tempranas.

