Volkswagen de México y el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (SITIAVW) acordaron una nueva propuesta salarial para la planta de Puebla, luego de dos rechazos de los trabajadores y a horas del plazo previsto para iniciar una huelga. El convenio contempla un incremento directo del 4,4% al salario y una mejora económica global del 8,24%, pero todavía no está ratificado: la decisión final quedará en manos de la plantilla en una nueva votación prevista para el 29 de octubre, según informó la prensa mexicana.
El nuevo acuerdo incluye, además del aumento salarial, una mejora del 0,25% en el fondo de ahorro y un pago único de 12.000 pesos mexicanos. La suma de esos conceptos explica el porcentaje global anunciado, que no debe confundirse con un incremento directo del 8,24% en los sueldos. La negociación llegó a este punto después de que los trabajadores rechazaran un convenio anterior que planteaba un aumento global del 13,16% distribuido en dos años.
Dos rechazos y una negociación bajo presión
La consulta del 15 de octubre dejó un resultado adverso para el convenio previo: 3.135 trabajadores votaron en contra y 2.452 a favor, de acuerdo con los datos publicados por La Jornada y El Economista. Tras ese resultado, el secretario general del SITIAVW, Hugo Tlalpan, afirmó en declaraciones a El Economista: “Se tiene que atender a lo que es la democracia, el mandato de lo que dicte la mayoría”. El dirigente también reconoció que el esquema de revisión por dos años había influido en la inconformidad de parte de la plantilla.
La empresa, por su parte, había manifestado su “profunda preocupación y decepción” tras el rechazo del convenio anterior y sostuvo que la oferta representaba “el mayor esfuerzo viable para la empresa dadas las condiciones actuales”, según recogió La Jornada. La automotriz también advirtió sobre el impacto que una huelga podría tener en una planta que considera estratégica para el empleo directo e indirecto en la región. Estas posiciones reflejan el núcleo de la disputa: el sindicato debe responder al mandato de sus afiliados, mientras la empresa sostiene que sus márgenes para mejorar la propuesta son limitados.
El nuevo entendimiento posterga la posibilidad de una huelga, pero no cierra todavía el conflicto salarial. La votación del 29 de octubre definirá si los trabajadores aceptan las condiciones o rechazan nuevamente el acuerdo.

