La Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas Unitarias de Trabajadores (CEOSL) manifestó su enérgico rechazo a la paralización parcial del transporte que afecta a la ciudad de Quito desde las primeras horas de hoy. La central sindical denunció que miles de obreros y obreras se vieron impedidos de llegar a sus puestos de trabajo debido a una medida de presión impulsada por los dirigentes de las cooperativas privadas, quienes buscan un incremento en el valor de los pasajes.
Según la CEOSL, esta crisis es el resultado de subsidios insuficientes pactados entre los dueños del transporte y el gobierno de Daniel Noboa tras el incremento del diésel, una carga económica que ahora los empresarios pretenden transferir directamente a la ciudadanía.
“Los subsidios no pueden seguir quedándose en manos de quienes controlan el sistema mientras quienes sostienen el servicio viven en la precariedad”, sostuvieron Marcela Arellano y Rubén Baculima, presidenta y secretario general de la CEOSL respectivamente.

La central alertó que la medida no solo golpea a los usuarios, sino también a los propios choferes, quienes enfrentan condiciones laborales que carecen de acceso efectivo a la seguridad social y derechos básicos.
Exigencia de transporte público y veeduría laboral
Frente a esta coyuntura, la CEOSL realizó un llamado directo al alcalde de Quito, Pabel Muñoz, para que el municipio garantice un sistema de transporte que permanezca en manos públicas, asegurando su calidad y accesibilidad.
Asimismo, el gremio exigió al Ministerio del Trabajo la realización de inspecciones urgentes en el sector transporte para terminar con la explotación de los trabajadores del volante. “El transporte es un derecho, no un negocio que puede imponerse a costa del pueblo trabajador”, reafirmó la CEOSL en su comunicado.

