La Confederación Brasileña de Trabajadores (CTB) informó, a través de un comunicado, que se prevé que la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y el fin del sistema de turnos 6×1 se posterguen hasta la segunda mitad de 2026, luego de que el Senado Federal llegara a su receso parlamentario, previsto para el 18 de julio, sin haber avanzado en la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) que modifica la jornada laboral máxima establecida en la Constitución.
Según el comunicado, la propuesta fue aprobada por la Cámara de Diputados el 27 de mayo «por amplia mayoría» y aún espera la decisión del presidente del Senado, Davi Alcolumbre (União-AP), sobre su remisión a la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ). El texto precisa que, dado que «no habrá sesión de la comisión esta semana», se espera que el asunto vuelva a la agenda legislativa recién tras el receso parlamentario.
Los sindicatos amplían la movilización
Mientras el proceso permanece estancado en el Senado, el comunicado señala que los sindicatos brasileños reforzaron la movilización nacional en defensa de la propuesta. En una reunión realizada en la sede de la Unión General de Trabajadores (UGT), representantes de la CTB, la CUT, Força Sindical, UGT, Nova Central, CSB, Pública e Intersindical definieron un calendario conjunto de acciones para presionar por la votación de la PEC.
Las organizaciones sostienen, de acuerdo con el documento, que «reducir la jornada laboral sin reducir los salarios representa un progreso en la mejora de la calidad de vida de la clase trabajadora«, al considerar que la medida contribuiría a la creación de empleo, a la mejora de las condiciones laborales y a una mayor salud física y mental de los trabajadores.
Entre las iniciativas previstas para este mes, el comunicado menciona asambleas en los lugares de trabajo, distribución de folletos en terminales de transporte público, actividades de sensibilización y campañas en redes sociales.

