Con el anunció de Ford, de cerrar sus fábricas en Brasil, el 11 de enero, cinco mil metalúrgicos de las unidades Taubaté (SP), São Bernardo do Campo (SP) y Camaçari (BA) perdieron sus puestos de trabajo.
La central hizo un llamado a la comunidad internacional a denunciar y detener esta situación que ha significado el desalojo forzado de familias y la muerte de 65 personas.