Unos 800 trabajadores de la mina subterránea de oro y plata Toyoltita, en San Dimas, Durango, iniciaron una huelga contra la compañía canadiense First Majestic. La medida comenzó este jueves a las 12 horas y responde, según el Sindicato Nacional Minero de México, a deficiencias en las condiciones de seguridad, violaciones al contrato colectivo de trabajo y vulneraciones a la libertad sindical. La protesta involucra a trabajadores de las secciones 21 y 22 de la organización gremial.
Uno de los principales puntos de conflicto es la seguridad laboral. Israel Pérez Aco, secretario del Trabajo del Comité Ejecutivo Nacional del sindicato, señaló que existen incumplimientos en las cláusulas del contrato colectivo vinculadas con la prevención de riesgos y la atención médica. También denunció accidentes que derivaron en fallecimientos y deficiencias que, según explicó, no se limitan a la falta de equipamiento: algunas instalaciones y máquinas son antiguas y recibieron reparaciones provisionales que no resuelven las condiciones de riesgo.
Seguridad laboral y pagos pendientes, en el centro del conflicto
A los reclamos por las condiciones de trabajo se suman incumplimientos de convenios entre la empresa y el sindicato. Según la organización, First Majestic adeuda un bono especial calculado sobre las ganancias de la compañía, independiente del reparto de utilidades correspondiente al ejercicio fiscal 2025, cuyo pago debía realizarse en 2026. El reclamo económico se incorpora así a una disputa que también alcanza el cumplimiento de los compromisos asumidos en la negociación colectiva.
Ante la paralización, el sindicato pidió a la empresa abrir un diálogo directo con su dirigente nacional, Napoleón Gómez Urrutia, para alcanzar un acuerdo que permita resolver el conflicto. La huelga en Toyoltita pone en discusión tanto las condiciones de seguridad en la actividad minera como el cumplimiento de los derechos laborales y de los compromisos pactados con los trabajadores.
Las denuncias sobre los riesgos en las instalaciones y los pagos pendientes corresponden al sindicato y no incluyen, en la información publicada por La Jornada, una respuesta de la compañía.

