A quince años de la adopción del Convenio 189 sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos de la OIT, las organizaciones de trabajadoras domésticas llegarán a la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo con un mensaje claro: «el trabajo decente sigue siendo una meta pendiente para millones de mujeres que sostienen las economías y los sistemas de cuidados en todo el mundo». La Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar (IDWF) aprovechará la cita en Ginebra para reivindicar los avances logrados y exigir nuevas garantías frente a los desafíos que atraviesan el sector.
La inteligencia artificial y las crisis globales marcan el inicio de la 114.ª Conferencia de la OIT
La organización destacó que el Convenio 189 representó un “hito histórico” alcanzado tras décadas de organización y solidaridad internacional liderada por las propias trabajadoras domésticas. Según la IDWF, esta norma transformó el reconocimiento global de las trabajadoras del hogar como “trabajadoras con derechos” y como un pilar fundamental de la economía del cuidado.
El trabajo decente, una deuda pendiente para millones de trabajadoras domésticas
Pese a esos avances, la federación advirtió que las trabajadoras domésticas continúan enfrentando “creciente informalidad, vigilancia digital, control algorítmico, reducción de protecciones laborales, ataques a la libertad de asociación y una creciente carga de trabajo de cuidados no remunerado o mal remunerado”. Frente a este escenario, anunció que llevará a la Conferencia demandas orientadas a garantizar que las transiciones tecnológicas y económicas “avancen en derechos, igualdad, dignidad y justicia social para todos los trabajadores”.
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Entre las principales reivindicaciones figuran el reconocimiento de las trabajadoras domésticas, de cuidados y de plataformas como trabajadoras con plenos derechos laborales; la protección frente a la discriminación algorítmica y la clasificación errónea en plataformas digitales; el respeto a la libertad sindical y la negociación colectiva; y sistemas universales de protección social. “Ningún trabajador debe quedar atrás”, sostuvo la organización al presentar su agenda para la Conferencia.
La IDWF también subrayó que las trabajadoras domésticas “no están al margen de estos debates, sino en el centro de las transformaciones que remodelan el mundo del trabajo”. Por ello, reclamó que las normas internacionales y las políticas laborales incluyan a quienes se desempeñan en la economía informal, independientemente de su sector, condición migratoria o modalidad de contratación.

