Desde las 00 horas de este jueves comenzó el paro general convocado por la CGT de Argentina en rechazo a la reforma laboral que hoy se debate en la Cámara de Diputados. La medida se hace sentir con fuerza en los sectores estratégicos y productivos del país.
La convocatoria evidenció la contundencia de los trabajadores en servicios esenciales y en la logística nacional, marcando un alto impacto en la circulación y en la actividad económica.
En el caso de los puertos, la actividad quedó completamente paralizados gracias a la adhesión de la Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA).
Todas las terminales de carga general, cerealeros y de pesca detuvieron sus operaciones, confirmando la fuerza de la medida y el protagonismo de los trabajadores portuarios en esta jornada nacional de lucha.

En paralelo, las industrias de distintos sectores reportaron 100% de adhesión al paro, dejando plantas y fábricas sin actividad durante la jornada.
Desde la producción metalúrgica, alimenticia y de insumos hasta laboratorios y refinerías, la huelga mostró un fuerte impacto en la cadena productiva del país.

En paralelo, las terminales portuarias y zonas logísticas de gran parte del país mostraron filas de camiones detenidos y embarques suspendidos, generando retrasos en las cadenas de abastecimiento y alertando sobre el impacto inmediato de la huelga en sectores productivos clave.
El transporte también se paralizó en gran parte del país. Trenes, subtes y colectivos sufrieron interrupciones, con gremios como La Fraternidad, Unión Ferroviaria, UTA, CATT, UGATT y Metrodelegados adheridos al paro.

Estos sectores aseguraron la suspensión de servicios en corredores estratégicos. Incluso los vuelos comerciales se vieron afectados, reforzando la magnitud del acatamiento y la sensación de un país prácticamente detenido durante la jornada.
En las calles, se observaron ciudades con movilidad reducida, avenidas casi vacías y pocas unidades de transporte circulando, lo que refleja que la medida de fuerza tuvo impacto directo en la vida cotidiana y en el funcionamiento de los servicios esenciales.

A pesar del alto cumplimiento en la mayoría de los servicios, el grupo DOTA decidió mantener 65 líneas de colectivos en funcionamiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires, con cronogramas habituales de día hábil.
Desde la entidad sindical que conduce Miguel Ángel Bustinduy , dejaron entrever que “todas las líneas están funcionando con servicio regular, normal de día hábil, excepto la línea 60, que está con un servicio reducido”, debido a una mayor adhesión de choferes afiliados a la UTA.

Con puertos paralizados, transporte detenido y servicios estratégicos afectados, el paro general contra el gobierno de Javier Milei muestra no solo el rechazo de los trabajadores a la reforma laboral sino también la capacidad de organización y presión de los gremios en los sectores clave de la economía argentina.
Fuente: Mundo Gremial.

