El diálogo se desarrolló pocos días después de una movilización realizada el 3 de enero en Montevideo contra el ataque de Estados Unidos a Venezuela, en un contexto de creciente preocupación regional.
El economista jefe de la Confederación Sindical Internacional alertó que los proyectos del gobierno buscan disciplinar a los trabajadores y debilitar a los sindicatos, sin resolver los problemas estructurales del empleo.
La central sindical también denunció que las personas migrantes enfrentan redadas violentas, detenciones arbitrarias y deportaciones ilegales, además de prácticas de contratación abusivas que las mantienen en situaciones de explotación.
El Sindicato Nacional Bolivariano de Trabajadores y Trabajadoras Postales de Venezuela exigió “el levantamiento inmediato de todas las medidas coercitivas” y reafirmó su compromiso con la paz y la soberanía del país.
La central sindical internacional alertó que las modificaciones planteadas podrían profundizar la desigualdad social, incrementar la informalidad laboral y trasladar al Estado costos que actualmente recaen en los empleadores.