La Internacional de la Educación para América Latina (IEAL) expresó su solidaridad con las comunidades afectadas por el terremoto ocurrido en Colombia el 10 de agosto y pidió al Gobierno garantizar una respuesta que contemple tanto la recuperación de la infraestructura educativa como las condiciones laborales de quienes trabajan en las zonas afectadas. En un comunicado fechado el 12 de agosto, la organización señaló que las comunidades educativas necesitarán medidas que vayan más allá de la reconstrucción física de las escuelas.
La IEAL instó específicamente a garantizar “la reconstrucción y rehabilitación de los centros educativos afectados a la mayor brevedad posible”, de manera que puedan retomar sus actividades en condiciones adecuadas y seguras. También reclamó una gestión transparente y participativa de los fondos públicos destinados a la emergencia y la reconstrucción, así como condiciones que eviten que la situación de vulnerabilidad derivada del desastre genere contratos con sobrecostos o desfavorables para el interés público.
La respuesta educativa también debe proteger el empleo
El pronunciamiento plantea además que la recuperación debe contemplar la continuidad del personal que sostiene las comunidades educativas. La IEAL solicitó garantizar “la estabilidad laboral de las y los docentes y del conjunto de trabajadores y trabajadoras de la educación durante este período de emergencia y recuperación”. El planteo incluye al personal de apoyo educativo, trabajadores sociales, psicólogos, personal de cocina y otros trabajadores de las escuelas ubicadas en las zonas más afectadas.
La organización también instó a “que se resguarde la continuidad del proceso de paz, especialmente en los territorios que han quedado aislados” y señaló que las comunidades educativas requerirán sistemas capaces de brindar contención, acompañamiento y procesos de educación integral a niñas, niños, adolescentes, jóvenes y sus familias.
Por último, la IEAL reafirmó su acompañamiento a sus organizaciones afiliadas y su defensa de una educación pública que contribuya a garantizar derechos, dignidad y bienestar durante contextos de emergencia y reconstrucción. “Colombia no está sola”, concluyó el comunicado, que coloca la recuperación educativa y la protección laboral como parte de la respuesta ante el terremoto.



