Una fuga de amoníaco registrada el 2 de julio en la planta de Minerva Foods en Paranatinga (MT) volvió a alertar sobre los riesgos a los que se enfrentan a diario miles de trabajadores de la industria alimentaria, según informó la Confederación Democrática de Trabajadores de la Industria Alimentaria de Brasil (CONTAC-CUT).
El incidente se produjo después de que una tubería del sistema de refrigeración industrial se rompiera, formando una nube de gas que se extendió más allá de los límites de la empresa, llegó a los barrios vecinos y provocó que residentes buscaran atención médica por la irritación causada por el fuerte olor. Según la información difundida por la propia empresa, se activaron los protocolos de emergencia, no se reportaron heridos entre los trabajadores y posteriormente se reanudaron las actividades.
El amoníaco se utiliza ampliamente en sistemas de refrigeración por su eficiencia, aunque es una sustancia altamente tóxica capaz de provocar quemaduras, intoxicaciones, dificultades respiratorias y, en altas concentraciones, poner en riesgo la vida. De acuerdo con encuestas presentadas durante el Seminario Nacional sobre Salud y Trabajo de CONTAC e IUF en 2024, en las plantas procesadoras de carne brasileñas se produce un promedio de una fuga de amoníaco cada 17 días, y solo en 2023 se registraron 22 accidentes relacionados con el producto, la cifra más alta jamás registrada en el sector.
Un problema recurrente en la industria frigorífica
El presidente del espacio, Josimar Cecchin, señaló que «la salud y la vida de los trabajadores deben estar por encima de cualquier interés económico, lo que exige el estricto cumplimiento de las normas de seguridad, el mantenimiento adecuado de los sistemas de refrigeración, la participación de los representantes sindicales en las discusiones sobre prevención y el monitoreo permanente de las condiciones de trabajo».
La historia reciente refuerza esta preocupación: en mayo de este año se registraron dos incidentes en plantas procesadoras de carne, uno en Juína (MT), durante el mantenimiento preventivo de los equipos, y otro en Marau (RS), controlado rápidamente por el Cuerpo de Bomberos, ambos sin trabajadores heridos. En 2015, una fuga de amoníaco en una planta procesadora de carne en Cascavel (PR) envenenó a aproximadamente 300 personas, y en 2020 otro accidente en una unidad de JBS en Passos (MG) afectó a 316 trabajadores, siendo, según sondeos de la CUT, al menos la décima fuga registrada por esa empresa desde 2014.

