Daniel Peralta, integrante de StreetNet International Guatemala
La fiebre del fútbol ya se siente con total intensidad en todo el continente americano. Las miradas de millones de aficionados, periodistas y empresarios apuntan a las grandes sedes compartidas para el Mundial 2026. En el caso de México, la emoción inunda lugares históricos como el Estadio Azteca en la capital, Guadalajara y Monterrey. Sin embargo, detrás de las luces brillantes, la música de los estadios y la fiesta en las canchas, se esconde una realidad sumamente dura para los trabajadores de la economía informal. Para ellos, este evento representa una oportunidad única e irrepetible para llevar el sustento a sus hogares.
Esta batalla por el derecho al espacio público no es nueva. Desde hace más de una década, StreetNet Internacional ha estado en la primera línea de defensa global, demostrando con datos y acciones que la historia de los mega eventos deportivos suele repetirse de forma casi idéntica: grandes ganancias para las corporaciones multinacionales y desalojos forzados para la gente humilde que vive al día.
Las lecciones que dejaron Sudáfrica 2010 y Brasil 2014
El camino de StreetNet defendiendo el derecho al trabajo durante los mundiales tiene raíces profundas y nos enseña que la organización es la única herramienta. En el año 2010, cuando el Mundial llegó por primera vez a suelo africano en Sudáfrica, las autoridades de las distintas ciudades aplicaron leyes municipales sumamente estrictas para “limpiar” las calles y dar una imagen de modernidad al turismo internacional.
En esa ocasión, StreetNet International impulsó con fuerza la campaña “Ciudades Mundiales para Todos” (WCCA). Gracias a esa unión de los sindicatos y federaciones locales, se denunció ante la opinión pública internacional cómo las llamadas “Zonas de Exclusión” de la FIFA dejaban sin empleo a miles de vendedores ambulantes, especialmente a mujeres que eran las jefas del hogar. Se logró presionar directamente a los altos mandos del fútbol para exigir un “juego limpio” que incluyera a los sectores populares, sentando un precedente histórico.
Cuatro años más tarde, en el Mundial de Brasil 2014, la historia de exclusión se repitió con la aprobación de la “Ley General de la Copa”, una normativa que prácticamente suspendía las leyes locales para prohibir el comercio popular a dos kilómetros a la redonda de los estadios oficiales. StreetNet Internacional no se quedó de brazos cruzados y ayudó de forma activa a fundar y fortalecer la Unión Nacional de Trabajadores de la Economía Informal de Brasil (UNICAB). Con esta organización de carácter nacional, los conocidos camelôs (vendedores ambulantes brasileños) lograron estudiar los impactos económicos del desalojo, levantar la voz de manera unificada ante el Congreso brasileño y conseguir victorias locales muy importantes.
Hoy, en pleno 2026, esa misma experiencia acumulada, esa firmeza y las lecciones aprendidas en África y Sudamérica se trasladan a las calles de México para enfrentar un panorama igual de retador.
¿Para quién es el beneficio? El Mundial 2026 y la realidad de los vendedores ambulantes en Monterrey
La alarmante situación que StreetNet combatió en el pasado está ocurriendo hoy mismo en el norte de México, específicamente en Monterrey. El Estadio BBVA, designado para el torneo, se encuentra ubicado en una zona sumamente viva, rodeada de colonias populares y trabajadoras. Sectores cercanos a la Avenida Las Américas, la estación de Metro Eloy Cavazos y toda el área de Blas Hernández han sido históricamente puntos de encuentro donde la gente humilde sale diariamente a buscarse la vida vendiendo alimentos, artesanías y diversos productos.
Sin embargo, las peticiones y exigencias comerciales de la FIFA han transformado por completo la dinámica de estos sectores, y las autoridades locales, cediendo a la presión del organismo internacional, han colocado un cerco de seguridad que prohíbe terminantemente las ventas ambulantes en un radio de dos kilómetros alrededor del recinto deportivo. En todo ese enorme espacio, solo se va a permitir trabajar a los negocios grandes que ya tienen locales comerciales establecidos o a las transnacionales que pagaron millones por la exclusividad.
La situación de control social ha llegado a tal extremo que el gobierno local está dialogando con los residentes de las colonias vecinas para cerrar los accesos públicos mediante la colocación de rejas y la vigilancia de la policía. Para que los propios habitantes puedan ingresar a sus hogares y caminar por sus calles, se les está exigiendo mostrar un código QR personalizado. Como era de esperarse, este control exagerado y de tintes privatizadores golpeó primero y con mayor fuerza a los trabajadores de la economía informal, quienes fueron expulsados de sus puestos tradicionales de trabajo de un día para otro aun esperando mesas de diálogos.
Detrás de las palabras bonitas y los discursos oficiales del gobierno que hablan de “limpieza”, “seguridad” y “modernización urbana” para recibir a los visitantes extranjeros, se esconde una enorme y triste preocupación humana. Se calcula que cerca de 200 vendedores ambulantes ya fueron desalojados de las calles principales que comunican directamente al estadio BBVA de Monterrey debido a las órdenes estrictas de la FIFA. Mientras el municipio aceleró las obras públicas para pavimentar, pintar y arreglar las calles antes de que comiencen los partidos oficiales, a los comerciantes independientes los dejaron completamente en el aire, y sin alternativas reales para poder llevar la comida a sus casas durante el mes que dura la competencia.
A esto se suma que la situación económica en la zona ya venía golpeando duramente los bolsillos de los trabajadores. Desde que terminó el torneo de la liga de fútbol local hace aproximadamente dos meses, el movimiento de personas en el estadio bajó por completo y las ventas cotidianas se desplomaron. Ante la falta de ingresos muchos compañeros se vieron obligados a retirarse temporalmente de la zona con la promesa y la esperanza de volver una vez que pase la marea del Mundial.
No obstante, existe un miedo muy real y fundamentado entre todos los trabajadores de que, una vez que termine el torneo internacional, las autoridades municipales dejen esos cercos y restricciones de forma permanente, impidiéndoles regresar a sus espacios tradicionales de trabajo y consolidando la privatización del espacio público.
Adaptación y resistencia: El comercio popular no se rinde
A pesar de tener el panorama en contra, de sufrir los desalojos y de enfrentar la llegada de vendedores de otras regiones que saturan las pocas calles permitidas, los comerciantes organizados de Monterrey están demostrando la misma dignidad y fuerza que las baianas en Brasil o los compañeros en Sudáfrica. El comercio popular no se va a quedar de brazos cruzados esperando la exclusión.
Bajo la consigna y la idea de “que lo bonito combine con lo bonito”, los trabajadores organizados están buscando formas creativas e independientes para mejorar la apariencia de sus puestos. Están invirtiendo sus propios recursos para que se vean coloridos, ordenados y atractivos, dejando claro ante la sociedad y los gobiernos que el comercio callejero no es sinónimo de desorden, sino que puede convivir perfectamente con un evento internacional de primer nivel.
Muchos comerciantes han cambiado por completo los productos que venden habitualmente para ofrecer ahora ropa tradicional, banderas, llaveros y recuerdos alusivos al Mundial, buscando atraer el dinero de los turistas. Además, los vendedores aprovechan activamente un vacío importante: el gobierno local aún no ha colocado letreros oficiales de prohibición de ventas ambulantes en las avenidas, lo que les permite mantener una base legal para seguir presionando, resistiendo y negociando con las autoridades gubernamentales la entrega de permisos temporales.
Desde México el compañero Gilberto Vázquez Muro, y Otto Paz, de la Federación Nacional de Organizaciones de Trabajadores No Asalariados (FNOTNA), ha enviado un mensaje de aliento y un fuerte abrazo de solidaridad a toda la “raza” trabajadora de Monterrey que la está pasando difícil en estos momentos de transición. Su voz y su liderazgo nos recuerdan la lección más importante que StreetNet Internacional, ha aprendido a nivel global: estar organizados y unidos es nuestra mejor y única defensa contra la injusticia.
Por un Mundial para todos
Desde StreetNet Internacional reafirmamos con total firmeza nuestra postura histórica: los grandes eventos deportivos y de entretenimiento en Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México no pueden considerarse exitosos si se construyen pisoteando los derechos de los sectores más necesitados y vulnerables de la sociedad. Los vendedores ambulantes no son un estorbo para el turismo ni una mancha que se deba esconder para agradar a los ojos extranjeros; al contrario, son el motor económico, el color, la cultura y el verdadero sabor que le dan vida a nuestras ciudades latinoamericanas.
El verdadero éxito del Mundial 2026 no se debe medir por los goles anotados en la cancha, por la modernidad de los estadios ni por las ganancias multimillonarias de los patrocinadores comerciales de la FIFA. El éxito real se medirá por la capacidad y la voluntad de las autoridades gubernamentales de respetar los derechos humanos, aplicar el principio del diálogo y permitir que la gente humilde trabaje en paz, con justicia, con seguridad y con plena dignidad

