Cobertura Especial desde Ginebra– El trabajo infantil volvió a ocupar un lugar central en la agenda de la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo durante la conmemoración del Día Mundial contra el Trabajo Infantil. En el evento de alto nivel “Tarjeta Roja al Trabajo Infantil: de Marrakech a la acción”, representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores analizaron los avances y desafíos pendientes para implementar el Marco Mundial de Acción de Marrakech, adoptado en la última Conferencia Mundial sobre la Eliminación del Trabajo Infantil celebrada en Marruecos.
La actividad fue inaugurada por el director general de la OIT, Gilbert Houngbo, y sirvió para reafirmar el compromiso internacional de acelerar las acciones destinadas a erradicar el trabajo infantil. Durante el encuentro, la secretaria general adjunta de la Confederación Sindical Internacional (CSI), Jordania Ureña Lora, sostuvo que las campañas simbólicas son importantes, pero advirtió que “la incidencia y la realidad de la eliminación del trabajo infantil tiene que empujarnos mucho más allá de lo que decimos”.
Del compromiso simbólico a las políticas concretas
La dirigente sindical afirmó que el trabajo infantil “no es un accidente puro”, sino una consecuencia directa de la pobreza y la falta de ingresos suficientes para las familias: “Cuando los padres no ganan lo suficiente para mantener a sus familias, muchos niños y niñas se ven empujados al trabajo infantil”. Asimismo agregó que «es importante garantizar los salarios dignos a través de la negociación colectiva y una protección social universal que sea sensible al género, para que ninguna familia se enfrente a esa elección de poder educar a su niño o simplemente sobrevivir».
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Ureña también puso el foco en la educación pública y gratuita como una herramienta esencial para erradicar el problema. “Los niños y las niñas deben dedicarse a estudiar; no tienen por qué asumir los trabajos de los adultos ni las complicaciones del mundo de hoy”, afirmó en su intervención, en la que también convocó a los docentes y educadores a participar activamente en el diseño y seguimiento de las políticas públicas destinadas a eliminar el trabajo infantil.

Finalmente, la representante de la CSI destacó que «el marco exige esta coherencia en las políticas y las normas laborales que sean exigibles en los acuerdos comerciales», y reafirmó el compromiso del movimiento sindical con una legislación de diligencia de vida que «sea obligatoria y que vaya hasta la agricultura, la minería, la construcción, el trabajo doméstico, donde sabemos que el trabajo infantil es más invisible y donde hay niñas que corren un riesgo desproporcionado».

