La Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (ACOLFUTPRO) difundió un comunicado en el que manifestó su rechazo al estado actual de la cancha del estadio El Campín, principal escenario deportivo de Bogotá y lugar de trabajo habitual de futbolistas profesionales. Según la organización, las condiciones del terreno de juego comprometen la integridad física de los jugadores.
En el documento, ACOLFUTPRO señaló que “el césped presenta irregularidades graves, deterioro evidente y fallas en el drenaje que ponen en riesgo la salud y la integridad física de quienes allí desarrollan su labor”. El comunicado también advierte que el deterioro se ha agravado tras la realización de “numerosos conciertos y espectáculos sin adoptar las medidas preventivas adecuadas para impedir el deterioro del campo de juego”.

Fútbol y condiciones laborales: advertencias sobre el mantenimiento del estadio
El sindicato remarcó que las deficiencias del terreno se hicieron más visibles tras las lluvias recientes, las cuales “han dejado al descubierto las deficiencias en el drenaje y el mantenimiento”. En ese marco, sostuvo que “no es aceptable que el sitio de trabajo de los futbolistas esté sometido a estas condiciones”.
ACOLFUTPRO exigió al Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) que adopte medidas inmediatas y que obligue al concesionario Sencia S.A. a cumplir con el cuidado y conservación del campo de juego. Asimismo, realizó un llamado al Ministerio del Deporte para que “intervenga y adopte medidas urgentes que garanticen escenarios dignos y seguros para la práctica profesional del fútbol en Colombia”.
Finalmente, el comunicado subraya que el deterioro del terreno “constituye un riesgo laboral, contrario a la obligación de garantizar espacios adecuados para el trabajo”, y advierte que esta situación no solo afecta a los futbolistas, sino también “la imagen del fútbol colombiano y la calidad del espectáculo que se ofrece a la hinchada”, reafirmando la necesidad de condiciones seguras para el desarrollo del fútbol profesional.

