En el marco de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, celebrada este 7 de octubre, sindicatos de todo el mundo alzaron su voz para exigir una democracia que garantice trabajo decente y medidas urgentes contra la captura empresarial de las políticas públicas. La Confederación Sindical Internacional (CSI) difundió un comunicado en el que denuncia el impacto de actores corporativos en la degradación de derechos laborales y sociales.
La CSI remarcó que “los gobiernos deben devolver la democracia a la población” y que la próxima Cumbre Social Mundial de 2025 representa “un momento decisivo” para comprometerse con el Nuevo Contrato Social. Este acuerdo, según la organización, debe incluir “empleos, derechos, protección social, igualdad e inclusión”, ya que “el trabajo decente es la base de toda democracia digna de su nombre”.
Trabajo decente como base de la democracia
El informe Empresas que socavan la democracia 2025, publicado por la CSI, advierte sobre el avance de una red de empresas con prácticas antisindicales, multimillonarios de extrema derecha y fabricantes de armas que “impulsan la guerra, la división y la represión, al tiempo que empeoran los salarios y las condiciones de trabajo”. Estos actores, según el documento, “reescriben activamente las normas de la economía mundial para favorecer los beneficios privados en detrimento de las personas y el planeta”.
Luc Triangle, secretario general de la CSI, afirmó: “Somos testigos de un golpe de Estado multimillonario contra la democracia. Las personas que se benefician de la guerra, la represión y la desigualdad ahora utilizan su riqueza e influencia para controlar nuestras economías, gobiernos y futuros”.
Compromiso sindical por el trabajo decente
La CSI instó a los gobiernos a adoptar medidas concretas, como la reorientación del gasto militar hacia educación, trabajo decente y acción climática; una reforma fiscal global; un nuevo marco de desarme y transición justa; la aplicación plena de derechos laborales y salarios vitales; y la protección social universal.
“La lucha por el trabajo decente es indisociable de la lucha por la verdadera democracia. Este año, con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo, los trabajadores dicen ‘¡Basta! Exigimos una democracia que responda’”, concluyó Triangle.

